Por Angeles González Gamio. Secretaria General del Consejo de la Crónica, investigadora, escritora y periodista
Una de la plazas más bellas de América, es la llamada “Manuel Tolsa, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El nombre es en homenaje al gran escultor y arquitecto, autor de la soberbia estatua ecuestre conocida como “El Caballito”, que preside el majestuoso sitio y del Palacio de Minería, maravilloso ejemplar del neoclásico. También adornan la plaza el antiguo Palacio de Comunicaciones, hoy sede del Museo Nacional de Arte, el imponente Palacio de Correos y el que fuese templo de Betlemitas, hermosa edificación barroca, que actualmente aloja al Museo del Ejercito y la Armada.
La historia de este lugar data de la época prehíspanica; esta ubicada en la que fué la celebre calzada de Tlacopam, por donde huyeron los españoles el día de la derrota conocida como de “La noche triste”, hoy llamada calle de Tacuba.
Durante el Virreynato se instalarón en ella varias instituciones religiosas, entre las que destacaban tres hospitales: “Betlemitas”, el de “Terceros” de los franciscanos y el de “San Andrés” de los Jesuitas. Este último se fundó en 1626 como iglesia y noviciado de “Santa Ana”; estas construcciones se deterioraron a los pocos años por lo que los religiosos se vieron obligados a abandonarlas, rehaciendo el edificio en 1676, con los fondos que proporcionó el capitán Andrés de Tapia. Así se volvio a abrir el colegio y un templo, pero ahora bajo la advocación de “San Andrés”.
En el predio contiguo, en 1751, los padres filipenses construyeron una Casa de Ejercicios, con el título de “Ara Coeli” Tras el destierro de los jesuitas, ambas construcciones fueron dedicadas a hospital. Por cierto que en la Capilla, se velaron los restos del Emperador Maximiliano. A principios de este siglo fueron demolidas para edificar el palacio dedicado a las comunicaciones del país.
La bella construcción de la Casa de Ejercicios, que fué parte del Hospital de “San Andrés” se salvó, quedando maravillosamente integrada a la plaza y actualmente se encuentra en ella el Restaurante “Los Girasoles.”, con la mejor cocina mexicana del Centro Histórico.